
CON ESOS OJOS y ese dedo en tus labios. No me mires así, que me pierdo. O quizás sí. Total, sólo se vive una vez.

AL CONTRARIO que el de Rodin, éste parece debatirse entre lo elevado y lo terrenal, una mano en el rostro, la otra junto al pubis. Preparado para, en un instante, pasar del pensamiento a la acción.

POR LA CARA ya puedes imaginarte el resto. Pero tampoco hace falta. Ya tenemos con la cara, esa barba de pocos días, esos labios que se abren, esa nariz rotunda, esos ojos que te perdonan la vida...


