AL CONTRARIO que el de Rodin, éste parece debatirse entre lo elevado y lo terrenal, una mano en el rostro, la otra junto al pubis. Preparado para, en un instante, pasar del pensamiento a la acción.
AUNQUE se llame Joel Rush, lo queremos sin prisa, que hay mucho chico aquí para hacernos cargo. Con 26 años, de Florida, parece querer comerse el mundo. Y claro, ¿quién se lo va a negar?
TENGO DEBILIDAD por este chaval. Y las razones a la vista están. Al margen de su espléndido cuerpo, es la cara, los labios, la mirada... Tenía que traerlo de nuevo y aquí está.
POR LA CARA ya puedes imaginarte el resto. Pero tampoco hace falta. Ya tenemos con la cara, esa barba de pocos días, esos labios que se abren, esa nariz rotunda, esos ojos que te perdonan la vida...
BELLEZA SEMEJANTE tuvo que mover a Shakespeare a escribir sonetos. Y ni siquiera su verso puede hacerle justicia. La Naturaleza aquí derrota -siempre- al Arte.